Se filtran fotos del supuesto relanzamiento del Galaxy Note 7

Desde un punto de vista financiero y medioambiental, tiene sentido que Samsung intente vender estas unidades del Note 7.

Samsung Galaxy Note 7

Se ha sospecho durante mucho tiempo que Samsung, finalmente, acabaría por volver a vender los antiguos Galaxy Note 7, haciendo algunos cambios en el dispositivo. Muchos medios preguntaron directamente a la compañía y esta lo ha negado siempre, como ya os hemos contado anteriormente. Sin embargo, hace unas pocas semanas Samsung se sinceró con el público y admitió que intentarían darle una segunda vida al malogrado Galaxy Note 7. Ahora parece que ya podemos echar un vistazo real a cómo se verá la nueva versión del dispositivo, si las imágenes que han aparecido en la red son de verdad.

Para sorpresa de nadie, el modelo que vemos en estas fotos se parece bastante en el exterior al Galaxy Note 7 que ya conocíamos, con el número de modelo SM-N935. Como ya predijeron de forma correcta los rumores, este nuevo Note 7 tendrá, eso sí, una batería más pequeña de 3200 mAh, en lugar de la batería de 3500 mAh que podíamos encontrar en el modelo original.

Galaxy Note 7

El teléfono podría no venderse en varios países

Las fotos que han aparecido en la red, desde Android Authority, muestran el Galaxy Note 7 corriendo la última versión de Android 7.0, con un firmware y compilación kernel que tiene fecha de febrero de 2017. Esto podría ayudar a verificar la autenticidad de las fotos, aunque nunca hay nada del todo seguro. Si estas imágenes fueran finalmente reales, parece que el relanzamiento de este Galaxy Note 7 podría estar a la vuelta de la esquina.

Eso sí, hay que tener en cuenta que los rumores apuntaban a que el modelo no se vendería en occidente; por lo que no estaría en países como Estados Unidos, Canadá, o tampoco en otros países orientales como la India.

En cualquier caso, desde un punto de vista financiero y medioambiental, tiene sentido que Samsung intente vender estas unidades del Note 7. Pues de lo contrario tendrían un montón de stock con el que no podrían hacer nada, aunque obviamente implica que el teléfono tendría que pasar por tests de calidad mucho más exigentes.

Esperemos que una vez se lancen a la venta, ninguno de estos modelos vuelva a prenderse fuego. De ser ese el caso, a Samsung le espera la mayor pesadilla en lo que a relaciones públicas se refiere.